El cunnilingus es mucho más que una simple práctica sexual: es un arte que consiste en estimular el clítoris, la vulva y la entrada vaginal con la boca, la lengua y los labios. Su nombre proviene del latín «cunnus» (vulva) y «lingo» (lamer) y para muchas mujeres es un deseo oculto y una de las prácticas más efectivas para alcanzar el orgasmo.
¿Qué es el cunnilingus?
El cunnilingus, también conocido como cunilingo o cunilingus, es mucho más que una simple práctica sexual: es un arte sensorial que consiste en estimular el clítoris, la vulva y la entrada vaginal con la boca, la lengua y los labios. Su nombre proviene del latín «cunnus» (vulva) y «lingo» (lamer), se trata de una práctica de sexo oral, donde la pareja lame, chupa y muerde con la lengua o los labios el clítoris, la vulva o la vagina, con diferente intensidad.
«Comer el coño» se ha consolidado como una de las prácticas más efectivas para alcanzar el orgasmo femenino. Investigaciones revelan que aproximadamente entre el 70% y 80% de las mujeres necesitan estimulación directa del clítoris para llegar al clímax, convirtiendo al cunnilingus en una técnica casi imprescindible en el repertorio sexual de cualquier relación sexual.
Igual que a muchos hombre les encanta que le chupen la polla, hay muchas mujeres que se mueren por que su pareja les «coman el coño». Y en ambos caso, si puede ser bien, mejor!!
A diferencia de la penetración, donde solo alrededor del 25% de las mujeres consiguen el orgasmo, el sexo oral ofrece esa estimulación directa y sostenida que el clítoris necesita para desencadenar el placer más intenso.
Aunque casi todos los hombres que lo practican (que no son todos, ni mucho menos) se creen muy hábiles a la hora de ofrecer placer oral, lo cierto es que muchas mujeres no están completamente satisfechas con las artes del cunnilingus de sus parejas sexuales.
Y es que, si bien su práctica no es compleja, si que requiere cierta atención y entrenamiento. Un cunnilingus es mucho más que sacar la lengua a pasear.
No se trata de mover la lengua a diestro y siniestro, ¡no caigas en ese error! porque acabarás consiguiendo el efecto contrario de lo que buscas
La anatomía de la vagina: un universo por explorar
La vulva y la vagina son una auténtica maravilla de la naturaleza, un complejo mapa del tesoro con docenas de zonas erógenas interconectadas que merecen ser exploradas con la dedicación de un verdadero aventurero del placer.
Lejos de ser una simple abertura, estamos hablando de un órgano sofisticado diseñado específicamente para el placer, con más terminaciones nerviosas concentradas que cualquier otra parte del cuerpo humano.
Así que antes de lanzarte a la acción, deberías entender la maravillosa complejidad de lo que estás estimulando.
El clítoris, por ejemplo, no es solo ese pequeño botón visible; en realidad es un órgano iceberg con más de 10,000 terminaciones nerviosas que se extiende internamente formando una estructura en forma de V o wishbone, con «raíces» que abrazan la vagina desde el interior. Cuando estimulas correctamente, no estás tocando un solo punto, sino activando toda una red de placer.

Fuente: Climax Club: una cartografía del placer de Jüne Plã
Las 12 zonas de placer: el mapa del tesoro de tu vagina
Lo fascinante de la anatomía femenina es que no existe un único «botón mágico», sino múltiples zonas que, cuando se estimulan en combinación, pueden crear sinfonías de placer absolutamente alucinantes. Aquí está tu guía completa:
1. El glande del clítoris: La estrella del espectáculo Este pequeño protagonista visible concentra más de 8,000 terminaciones nerviosas en un espacio más pequeño que un guisante. Es extremadamente sensible, tanto que para muchas personas el contacto directo sin la excitación adecuada puede resultar incómodo o incluso doloroso. Piensa en él como un botón de alta potencia que necesita un calentamiento previo antes de ser presionado directamente. Durante la excitación, se hincha y emerge del capuchón que lo protege, lista para la acción.
2. El tallo del clítoris: El poder oculto Se encuentra justo debajo de la piel como una pequeña pajita o cordón que conecta el glande con las raíces internas. Muchas personas prefieren que se estimule esta zona en lugar del hipersensible glande, especialmente al principio. Puedes sentirlo si presionas suavemente con tus dedos sobre el monte de Venus y te mueves hacia arriba. Acariciar el tallo crea sensaciones profundas y difusas que pueden ser increíblemente placenteras sin resultar abrumadoras.
3. El vestíbulo y los labios menores: La puerta del paraíso Esta zona es absolutamente mágica porque actúa como el centro de activación de la lubricación natural. Cuando pasas tu lengua o dedos por el vestíbulo, estás literalmente encendiendo el sistema: las glándulas de Skene (arriba, responsables del líquido eyaculatorio) y las de Bartolino (abajo, que producen parte del lubricante natural) comienzan su trabajo. Los labios menores son como cortinas de seda ultra sensibles que varían enormemente en tamaño, forma y color entre mujeres, y todas son hermosas. Tienen una sensibilidad particular que puede ir desde «tócame suavemente» hasta «chúpame con ganas», dependiendo de la persona y el momento. La clave aquí: ¡no descuides absolutamente NADA! Cada pliegue, cada superficie merece atención.
4. La entrada vaginal: El anillo de fuego (del placer) Especialmente sensible por estar rodeada de los bulbos vestibulares (parte de la estructura interna del clítoris) y su confluencia, esta zona tiene una sensibilidad muy particular. Es donde se concentran la mayoría de las terminaciones nerviosas dentro de la vagina, mientras que el interior es mucho menos sensible. Por eso, los movimientos superficiales cerca de la entrada suelen ser más efectivos que la penetración profunda para muchas mujeres.
5. La zona rugosa (Punto G): El tesoro escondido Aquí viene la diversión arqueológica. Se encuentra en la pared anterior de la vagina (la que mira hacia el ombligo), justo al principio, a unas dos falanges de profundidad. Si introduces tus dedos con la palma hacia arriba y haces el gesto de «ven aquí», la encontrarás. Es rugosa al tacto, como la piel de una nuez o el paladar de tu boca. Lo que realmente estás estimulando aquí es la confluencia de los pilares internos del clítoris y las glándulas parauretrales (también llamadas glándulas de Skene, la próstata femenina). La textura rugosa sirve como punto de referencia perfecto para saber que estás en el lugar correcto. Cuando está excitada, esta zona se hincha y se vuelve más prominente, facilitando su localización.
6. La zona de efecto fuente: Justo por encima de la zona G, lisa al tacto y situada sobre el hueso púbico, encontramos la famosa zona del squirting. Esta área, cuando se estimula con la presión y el movimiento adecuados, puede provocar las célebres eyaculaciones femeninas. Sabrás que has llegado cuando literalmente puedas sentir cómo tus dedos se mueven a través de la parte baja de su abdomen desde dentro (sí, un poco como la escena de Alien, pero mucho más sexy). Es normal que ella sienta ganas de orinar al estimular esta zona, especialmente si tiene la vejiga algo llena. Por eso es recomendable ir al baño antes. Si las ganas persisten con la vejiga vacía, probablemente esté a punto de eyacular, no de orinar. Anímala a relajarse y dejarse llevar.
7. La zona anterior de la vagina: Territorio inexplorado Esta área es similar a la zona de efecto fuente pero requiere diferentes ángulos de estimulación. Dependiendo de cómo inclines la mano o el juguete, puedes crear sensaciones completamente distintas. Es un campo de juego fantástico para la experimentación, donde pequeños cambios de ángulo pueden marcar grandes diferencias en las sensaciones.
8. La zona posterior de la vagina: La sensación diferente Esta pared fina y lisa que separa la vagina del recto, situada entre la entrada vaginal y el cuello del útero, es una zona fascinantemente diferente. Cuando se estimula correctamente, proporciona sensaciones muy distintas a las de una penetración convencional, más profundas y envolventes. Es difícil acceder a ella con un pene (a menos que tenga una curva de 90 grados, lo cual sería preocupante anatómicamente), pero con los dedos es perfectamente alcanzable. La estimulación de esta zona puede crear sensaciones de plenitud y presión que algunas personas encuentran absolutamente deliciosas.
9. El cuello del útero: La estimulación del cérvix se logra mediante penetración profunda, ya sea con dedos, pene o juguetes. Para algunas personas es una fuente de placer intenso y profundo; para otras puede ser incómodo o incluso doloroso (similar a los cólicos menstruales). La sensibilidad del cuello uterino varía según el ciclo hormonal: durante la ovulación suele estar más alto y menos sensible; durante la menstruación, más bajo y potencialmente más doloroso al tacto. Sé siempre amable con esta zona a menos que tu pareja te pida explícitamente más intensidad. Y escucha sus señales: si dice que duele, ¡retrocede!
10. El cul-de-sac (fondo de saco): El punto profundo Esta zona, ubicada alrededor del cuello del útero, es especialmente placentera cuando la vagina está muy excitada y expandida. Es el espacio que se crea entre el cuello del útero y las paredes vaginales. Si causa dolor, puede ser por varias razones: demasiada intensidad, falta de excitación suficiente, aprensión o tensión, o condiciones anatómicas como un útero en retroversión (que afecta a aproximadamente el 20% de las mujeres). Si hay molestias recurrentes, vale la pena consultarlo con un ginecólogo.
11. La guinda (horquilla posterior): El punto olvidado Situada justo al principio de la vagina, en la zona posterior (la parte opuesta al clítoris, cerca del perineo), esta pequeña zona es frecuentemente olvidada pero puede ser sorprendentemente sensible. Es donde los labios menores se unen en la parte inferior. Durante el cunnilingus, cuando tu lengua hace el recorrido completo desde el clítoris hasta el perineo, esta zona recibe estimulación que puede añadir capas adicionales de placer. Algunas personas la encuentran tan sensible como el clítoris mismo.
12. El perineo, ano y recto: El perineo (esa pequeña franja de piel entre la vagina y el ano) está repleto de terminaciones nerviosas y puede ser exquisitamente sensible a la presión, caricias y masajes.
El ano, con miles de terminaciones nerviosas en el esfínter, puede ser una fuente de placer intenso tanto en estimulación externa (caricias, lametones, presión suave) como interna (penetración con dedos o juguetes).
El recto, aunque tiene menos terminaciones nerviosas que el ano, ofrece sensaciones de plenitud y presión que, combinadas con la estimulación vaginal o del clítoris, pueden crear orgasmos absolutamente espectaculares. La pared delgada que separa la vagina del recto significa que la estimulación anal puede intensificar indirectamente las sensaciones vaginales.
Lo más maravilloso es que todas estas zonas están interconectadas. El clítoris no es solo el glande visible, sino una estructura completa que rodea la vagina. Cuando estimulas la zona G, estás tocando el clítoris desde dentro. Cuando presionas el perineo, estás indirectamente estimulando los bulbos vestibulares. Por eso el mejor cunnilingus no se centra obsesivamente en un solo punto, sino que toca, acaricia, lame y juega con múltiples zonas, creando una sinfonía de sensaciones que se amplifican entre sí. Es como tocar acordes en lugar de notas individuales: el resultado es mucho más rico y complejo.
Cada mujer es un universo completamente diferente. Lo que vuelve loca a una puede dejar indiferente a otra. Algunas adoran la estimulación del punto G; otras apenas lo sienten. Algunas llegan al orgasmo solo con el clítoris; otras necesitan combinaciones complejas.
Por eso la comunicación no es opcional, es absolutamente esencial. Pregunta, experimenta, observa las reacciones, ajusta tu técnica. Conviértete en un estudioso del placer específico de tu pareja. Porque el verdadero arte del cunnilingus no está en aplicar una fórmula universal, sino en descubrir el mapa único de placer de cada persona que tienes delante.
Cómo hacer un cunnilingus que la deje temblando
1. Elige el momento y lugar perfectos
El cunnilingus no es una práctica para hacer con prisas. Requiere tiempo, tranquilidad y un espacio donde ambos se sientan cómodos. Reserva esta experiencia para momentos sin interrupciones, donde puedas dedicarte plenamente al placer de tu pareja.
2. La higiene cuenta (pero no obsesionarse)
Una ducha previa puede hacer que ambos se sientan más relajados y cómodos. Sin embargo, es importante recordar que la vulva tiene su propio pH y aroma natural, que no debe ser motivo de vergüenza. Si el olor o sabor natural supone una barrera, los lubricantes con sabor pueden ser una solución.
Importante: Si notas cambios significativos en el olor o sabor que podrían indicar una infección, es momento de consultar con un profesional de la salud, no de hacer comentarios hirientes.
3. Crea el ambiente adecuado
Música suave, luces tenues, velas aromáticas… todo lo que ayude a crear una atmósfera íntima y relajante contribuirá a que la experiencia sea más placentera.
4. El juego de la anticipación
No vayas directo al grano. Hazla esperar (sin excesos). Acaricia sus muslos internos, besa alrededor de la zona, susúrrale lo que vas a hacerle, estimula otras zonas erógenas como los pechos… La anticipación puede elevar la excitación a niveles estratosféricos.
La regla de oro: Empieza a comérselo suave y lento
El error más común al «comerse un coño»más común es ir directamente al clítoris con demasiada intensidad. Imagina que estás degustando un manjar exquisito, no devorando comida rápida.
Comienza con caricias suaves en toda la zona, explora los labios externos e internos, pasa ocasionalmente por el clítoris sin detenerte.
Movimientos de lengua que funcionan
- La técnica de la cascada: Aplana tu lengua y realiza movimientos amplios y lentos, como si estuvieras lamiendo un helado que se derrite. Perfecto para explorar toda la vulva sin concentrarte demasiado en el clítoris.
- La técnica del remolino: Con la punta de la lengua, dibuja círculos lentos alrededor del clítoris. Varía la presión y la velocidad según las reacciones que observes.
- El método del alfabeto: Dibuja letras con tu lengua sobre el clítoris y la vulva. Es una forma creativa de variar los movimientos y evitar caer en patrones repetitivos que puedan resultar monótonos.
- Formas geométricas: Círculos, zigzags, líneas verticales, horizontales… la creatividad es tu aliada.
La importancia de la lengua blanda
Otros muchos cometen el error de pensar que una lengua dura y firme proporciona más placer. En realidad, una lengua blanda y flexible suele ser mucho más agradable durante la mayor parte del cunnilingus.
Puedes aumentar ligeramente la firmeza cuando te acerques al orgasmo, pero siempre escuchando las señales de tu pareja.
No subestimes tus labios
Tus labios son igual de importantes que tu lengua. Úsalos para:
- Dar besos suaves en toda la vulva
- Succionar delicadamente el clítoris y los labios (no como si fuera un batido, sino con suavidad)
- Alternar entre lamidas y besos para mantener la variedad
- Crear sensaciones de presión y liberación
El poder de las manos
Mientras tu boca está ocupada, tus manos no deberían estar ociosas:
- Acaricia sus muslos, caderas y vientre
- Masajea suavemente sus pechos
- Introduce uno o dos dedos en la vagina para estimular el punto G
- Explora otras zonas erógenas como el perineo o, si hay consentimiento previo, el área anal
Variaciones de ritmo e intensidad
Conforme la excitación aumenta, deberás ir ajustando el ritmo y la intensidad. Observa las señales: respiración acelerada, gemidos, movimientos de cadera, contracciones musculares… Todo esto te indicará si vas por buen camino.
Importante: Cuando encuentres algo que funciona especialmente bien, por favor NO CAMBIES REPENTINAMENTE (es muy frustrante, de verdad). La constancia en el momento crucial es clave para llegar al orgasmo.
Técnicas avanzadas para subir de nivel de tu cunilingus
1. El Humming (zumbido)
Mientras tienes la boca sobre su vulva, emite un suave zumbido con tu garganta. Las vibraciones pueden crear sensaciones increíblemente placenteras.
2. Estimulación simultánea del punto G
Introduce uno o dos dedos (con las uñas cortas y limpias) en la vagina con la palma hacia arriba. Haz un movimiento de «ven aquí» para estimular la pared anterior donde se encuentra la zona G mientras tu lengua trabaja externamente.
3. Combinación con estimulación anal
Si hay consentimiento previo y comodidad con la práctica, la estimulación anal suave (con dedos lubricados o juguetes) durante el cunnilingus puede intensificar enormemente el orgasmo. Regla de oro: Si alternas entre ano y vulva, SIEMPRE cambia de barrera protectora o lávate las manos. Nunca lleves bacterias del ano a la vagina.
4. El juego de la temperatura
Bebe algo frío (o caliente, con cuidado) antes de practicar cunnilingus para añadir sensaciones térmicas.
5. Edging (juego del borde)
Lleva a tu pareja cerca del orgasmo y luego reduce la intensidad. Repite varias veces antes de permitir el clímax final. Esto puede resultar en orgasmos mucho más potentes.
Juguetes sexuales y accesorios para potenciar un cunnilingus
Otra opción genial es utilizar algún tipo de juguete o producto para estimular todavía más la zona.
Con sabor: Ideales si el sabor natural es una barrera. Elige los de base acuosa para no alterar el pH vaginal. Efecto frío/calor: Pueden añadir sensaciones interesantes, aunque no a todo el mundo le gustan.
- Vibradores pequeños: Puedes usarlos simultáneamente en el clítoris mientras tu lengua explora otras zonas.
- Estimuladores del punto G: Combinan perfecto con el cunnilingus para estimulación interna y externa.
- Plugs anales: Si hay consentimiento e interés, pueden añadir una dimensión extra de placer.
- Succionadores de clítoris: Si no tienes pareja, estos dispositivos imitan las sensaciones del sexo oral con ondas de succión.
Errores que debes evitar a toda costa al comerte su vagina
1. Ir directamente al clítoris sin calentar motores
Es como encender un motor en frío: puede funcionar, pero no es lo ideal. El clítoris necesita tiempo para despertar y recibir el flujo sanguíneo adecuado.
2. Lamer la vagina como un perro sediento
Movimientos incontrolados y frenéticos son un NO rotundo. Mantén siempre el control de tus movimientos, incluso cuando la excitación sea máxima.
3. Morder sin permiso explícito
El clítoris y la vulva son zonas extremadamente sensibles. Morder puede causar dolor en lugar de placer. Si quieres incorporar pequeños mordiscos, hazlo solo con permiso previo y siempre con extrema suavidad.
4. Succionar como si fueras un aspirador
Las succiones deben ser suaves y controladas. Aspirar con fuerza puede resultar incómodo o incluso doloroso.
5. Taladrar con los dedos
Si decides usar los dedos para penetración vaginal o anal, hazlo con suavidad. No se trata de perforar nada, sino de acariciar y explorar zonas internas.
6. Cambiar constantemente de técnica
Si bien la variedad es importante, cambiar de movimiento cada 10 segundos puede impedir que se construya la tensión sexual necesaria para el orgasmo.
7. Hacer comentarios negativos
Jamás, bajo ninguna circunstancia, hagas comentarios despectivos sobre el olor, sabor, color o vello de la vulva de tu pareja. Si hay algo que te incomoda, mejor habla sobre preferencias en un momento neutral, no durante el acto. Posturas para experimentar
Posturas que puedes experimentar
Clásica misionera invertida: Ella se tumba boca arriba con las piernas abiertas. Es cómoda y permite buen acceso. Si quieres que ella chupe tu sexo (hacer un 69), colócate encima inversamente para poner el pene/vagina a la altura de su boca.
Cara arriba, piernas elevadas: Ella se tumba pero eleva las piernas hacia el pecho o las apoya en tus hombros. Esto expone más la zona y cambia el ángulo de estimulación.
A cuatro patas: Ella se coloca en posición de perrito mientras tú te acercas desde atrás. Ofrece una perspectiva diferente y tensión en el suelo pélvico.
Sentada en tu cara: Ella se coloca encima de ti mientras estás tumbado boca arriba. Le da control sobre la profundidad y el ritmo.
El método Kivin: En lugar de acercarte de frente, te posicionas en ángulo lateral. Esto permite estimular el clítoris desde un lado, con movimientos laterales en vez de verticales.
Cambiar de postura durante la sesión puede proporcionar nuevas sensaciones y mantener la excitación alta.
Cunnilingus entre mujeres: Algunas particularidades
Cuando ambas personas tienen vulva, hay ventajas específicas:
- Conocimiento anatómico personal que puede aplicarse
- Empatía natural sobre sensibilidad y preferencias
- Sin presiones relacionadas con masculinidad
- Facilidad para el 69 mutuo
Sin embargo, cada persona es diferente, así que nunca asumas que lo que te gusta a ti funcionará automáticamente para tu pareja.
Comunicación: La técnica más importante de todas
Pregunta sin miedo y escucha «¿Te gusta así?» «¿Más rápido o más lento?» «¿Más presión?» No tengas miedo de preguntar, especialmente si estás aprendiendo las preferencias de tu pareja.
Lee las señales no verbales
- Respiración acelerada = vas bien
- Gemidos que aumentan = sigue así
- Caderas que buscan más contacto = quiere más
- Tensión muscular creciente = se acerca al orgasmo
- Manos que te empujan suavemente = puede que necesites reducir intensidad
Dirty talk con clase
Susurrarle cosas excitantes puede elevar la experiencia a otro nivel. No hace falta ser vulgar; incluso frases como «me encanta tu sabor» o «te ves increíble» pueden tener un efecto poderoso.
Háblalo fuera del dormitorio
De verdad, las mejores conversaciones sobre sexo ocurren cuando NO estás teniendo sexo. Pregúntale sobre sus fantasías, preferencias y límites en momentos tranquilos.
Cuánto debe durar un buen cunilingus
No existe una duración «correcta». Puede ser cinco minutos o treinta, dependiendo del nivel de excitación, la técnica y las preferencias personales.
Lo importante no es el cronómetro sino la calidad de la experiencia. Algunas sesiones serán rápidas e intensas, otras lentas y sensuales. Ambas son válidas. Después del orgasmo: El arte del descenso
Y por favor, cuando ella llegue al clímax, no acabes de golpe ni insistas para que se corra de nuevo. El clítoris ( como el glande en los hombres) se vuelve extremadamente sensible post-orgasmo, así que:
- Reduce gradualmente la intensidad
- Cambia a caricias muy suaves
- Besos ligeros en los muslos y alrededor de la vulva
- Abraza y acaricia su cuerpo
- Dale tiempo para disfrutar de la oleada de endorfinas
Este momento de conexión post-orgásmica es tan importante como el acto en sí.
El factor psicológico: Superar inhibiciones
Muchas personas sienten vergüenza o inseguridad tanto al dar como al recibir un cunnilingus. Algunos consejos:
Para quien recibe:
- Tu vulva es hermosa tal como es
- El olor y sabor naturales son normales y, para muchos, excitantes
- Mereces recibir placer sin sentir culpa
- Guía a tu pareja; no es molesto, es sexy
Para quien da:
- No estás siendo «sometido/a», estás dando placer
- Mostrar entusiasmo multiplica la excitación de tu pareja
- Es normal no ser experto al principio; la práctica perfecciona
- El placer de tu pareja puede ser tan excitante como el tuyo propio
Bajarse al pilón: La práctica hace al maestro (o maestra)
Como cualquier habilidad, el cunnilingus mejora con la práctica. No esperes ser perfecto desde el primer intento. Cada cuerpo es diferente, cada persona tiene sus preferencias únicas, y lo que funciona maravillosamente con una pareja puede no ser ideal con otra. Lo importante es:
- Mantener una actitud abierta y dispuesta a aprender
- Comunicarse honesta y respetuosamente
- Disfrutar del proceso, no solo del resultado
- Experimentar sin miedo al error
- Celebrar los pequeños descubrimientos
El cunnilingus no es solo una técnica sexual; es una forma de intimidad, comunicación y entrega. Cuando se practica con atención, respeto y entusiasmo, puede convertirse en una experiencia profundamente conectiva que va mucho más allá del orgasmo.
Recuerda que el mejor cunnilingus no sale de un manual, sino de la combinación entre conocimiento técnico, sensibilidad emocional y comunicación abierta con tu pareja. No existe una fórmula mágica universal, pero sí existe el deseo de dar placer, la disposición a aprender y el respeto mutuo.
Espero que con todos estos ingredientes te animes a hacerle/pedirle un cunnilingus a tu pareja. El viaje hacia el placer compartido comienza con el primer lametazo… suave, lento y lleno de intención. Espero ¡Que lo disfrutéis mucho!
Importante sobre protección
El cunnilingus puede transmitir ITS (infecciones de transmisión sexual) como clamidia, gonorrea, herpes, VPH y hepatitis. El uso de barreras de látex o preservativos femeninos cortados puede reducir significativamente el riesgo, especialmente con parejas nuevas o no exclusivas.
Nota: Este artículo tiene fines educativos e informativos. Cada persona es responsable de sus decisiones sexuales y debe consultar con profesionales de la salud para cuestiones médicas específicas.
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