Beso Negro: Todo lo que necesitas saber para disfrutarlo (sin dramas ni prejuicios)
Hoy vamos a hablar del beso negro o anilingus o rimming o como quieras llamarlo. Una práctica que todo el mundo comenta en voz baja pero que cada vez más gente practica (y disfruta) en la intimidad.
Y es que aunque a priori te pueda sonar a "uy, eso no es para mí", la realidad es que el beso negro se ha ganado un hueco importante en el repertorio de prácticas sexuales. Y no por casualidad: estamos hablando de una zona con una cantidad brutal de terminaciones nerviosas esperando a que alguien les haga caso.
Así que si alguna vez has sentido curiosidad pero no sabías por dónde empezar, ponte cómodo y sigue leyendo.
¿Qué es el beso negro?
El beso negro o anilingus consiste en estimular el ano de tu pareja con la boca, los labios y la lengua. Punto. Sin rodeos ni eufemismos. No es algo exclusivo de ninguna orientación sexual ni tiene que ver con "ser más o menos atrevido". Simplemente es una forma más de explorar el placer, tan válida como cualquier otra.
La zona anal tiene miles de terminaciones nerviosas (literalmente, miles), lo que la convierte en una mina de oro del placer si sabes cómo tratarla. Combina eso con la sensibilidad de tu lengua y labios, y tienes la receta para unas sensaciones bastante intensas.
El morbo: ese ingrediente secreto del sexo anal
Seamos sinceros: una parte importante del atractivo del beso negro y del sexo anal viene del morbo. Esa sensación de estar haciendo algo prohibido, de explorar un territorio "tabú", puede multiplicar la excitación por mil.
No todo el mundo lo siente igual, obviamente. Pero para muchas personas, ese toque transgresor es precisamente lo que hace que la práctica sea tan excitante. Es como el picante en la comida: no es imprescindible, pero si te gusta, LE DA VIDILLA.
En contextos BDSM, el beso negro también puede encajar en dinámicas de dominación y sumisión. Pero ojo, aclaremos una cosa importante: dar un beso negro NO te pone automáticamente en un rol sumiso ni nada por el estilo. A no ser que tú y tu pareja decidáis jugar con esos roles, claro. Entonces, adelante con ello.
Antes de lanzarte de boca al ojete de tu pareja: lo que SÍ o SÍ debes saber
Higiene: básica pero no obsesiva
Vale, vamos con el tema que a todo el mundo le preocupa: la higiene. Y sí, es importante, pero tampoco hace falta ponerse paranoico. Con una buena ducha y una limpieza normal con agua y jabón suave es más que suficiente en la mayoría de casos.
Estamos hablando de estimulación externa, así que no hace falta hacer enemas ni preparativos de quirófano (a menos que queráis, obviamente). Lo importante es eliminar olores o residuos, pero recordad: incluso con toda la higiene del mundo, estamos ante una zona del cuerpo con una función específica. Un poco de olor y sabor natural (también la vagina o el pene tienen sus olores y sabores) forma parte del juego. Si eso te da mucho asco, quizá esta práctica no es lo tuyo, y oye, perfecto también.
Lo que comes importa (de verdad)
Si sabes que vas a tener acción, evita las comidas muy pesadas, las bebidas con gas o cualquier cosa que te pueda provocar gases. A no ser que tengáis tanta confianza que un pedo sorpresa os dé igual (que oye, hay parejas así y genial por ellas).
Protección: No es opcional
Si no tenéis una relación estable con pruebas recientes de ITS, usad protección. SIEMPRE. Las barreras de látex (esas láminas rectangulares que se ponen sobre el ano) son vuestras amigas. Protegen de un montón de infecciones: hepatitis, VPH, herpes, sífilis, gonorrea, clamidia... La lista es larga.
El riesgo de VIH existe pero es bastante bajo, salvo que haya sangre de por medio. Aún así, mejor no jugársela. Y buena noticia: las barreras las hay de sabores, así que hasta pueden darle un toque más divertido al asunto.
La regla de oro: nunca del ano a la vulva/pene directo
Esto va a misa: NO paséis directamente del ano a los genitales sin lavar bien antes o cambiar la barrera. Las bacterias del ano (como la E. coli) pueden causar infecciones bastante puñeteras en la vulva o el tracto urinario. Si después del beso negro queréis continuar con sexo oral convencional, parada técnica para lavarse la boca. Es sentido común básico.
Comunicación: lo más sexy que existe
Ambas personas tenéis que sentiros cómodos con chuparos el culo. Y no hablo solo del consentimiento (que es obvio y no negociable), sino de sentirse bien con la situación.
Los tabúes pueden hacer que alguien QUIERA probar algo pero se sienta raro haciéndolo. Eso le puede pasar tanto a quien da como a quien recibe. Si algo no va bien, se dice y se para. Sin presiones, sin dramas, sin "ay, pero si ya estamos aquí".
Cómo hacer un buen beso negro
Usa con habilidad tus herramientas de trabajo
Lo importante aquí son los labios y la lengua. Puedes lamer, besar, succionar suavemente... pero los dientes mejor déjalos fuera (a menos que sea algo previamente hablado y consensuado).
También puedes usar los dedos para hacer masajes en la zona. Eso sí, uñas cortas y bien limadas. Nadie quiere un arañazo ahí. Empieza despacio (en serio) Como casi todo en el sexo, ir poco a poco es la clave.
Lo habitual es empezar haciendo sexo oral en los genitales y, sin prisa pero sin pausa, ir bajando hasta llegar al ano. Importante: NO hagas el camino de vuelta (del ano a los genitales) para no arrastrar bacterias.
Una vez en la zona, haz movimientos circulares con la lengua, combínalos con pasadas verticales, más superficiales y más profundas. Pero olvídate de intentar meter la lengua A SACO como en el porno. No es necesario ni particularmente efectivo. Las terminaciones nerviosas están en el exterior, así que ahí es donde tienes que concentrarte.
Varía, sorprende, experimenta alrededor del ano
- La monotonía es la enemiga del buen sexo. Así que combina:
- Lengüetazos largos y lentos (dramáticos, tipo película romántica)
- Movimientos rápidos y juguetones
- Círculos alrededor sin llegar (el arte del suspense)
- Besos suaves en toda la zona
- Movimientos planos de lengua
- Pausas estratégicas (el suspense es un afrodisiaco muy poderoso) La idea es mantener a tu pareja EN TENSIÓN, sin saber qué viene a continuación. Presta atención a sus reacciones y ajusta sobre la marcha.
- ¿Quieres ir más allá?
El beso negro es una preparación PERFECTA para la penetración anal. La estimulación oral relaja los músculos de la zona, así que es el aperitivo ideal antes del plato principal.
Si decidís dar ese paso, LUBRICANTE A SACO. No es opcional. Hay lubricantes de sabores que combinan genial con el beso negro. Los lubricantes de base agua son seguros y compatibles con condones y juguetes.
Si eres tú quien recibe un beso negro
Relájate y disfruta
La clave está en dejarte llevar. Olvida los tabúes, aparca la vergüenza y dedícate a SENTIR. Si estás tenso, los músculos también lo estarán, y eso reduce el placer.
Respira profundo, concéntrate en las sensaciones y entrégate al momento. Suena a frase de autoayuda, pero funciona. Prepárate (pero sin obsesionarte)
Lávate bien con agua y jabón poco antes del encuentro. Nada especial, solo una limpieza cuidadosa. Y ya está. En serio, no hace falta más. Maximiza el placer
¿Quieres un truco pro? Si mientras te hacen el beso negro te estimulas el clítoris o el pene, el placer se MULTIPLICA. Estamos hablando de orgasmos de esos que te hacen ver estrellas.
Si eres tú quien lo va a dar un beso negro
Explota el arte del calentamiento
No te lances directo al ano como si fueras Indiana Jones buscando un tesoro. Empieza por los alrededores: nalgas, genitales, ingles, perineo. Besos, caricias, mordisquitos suaves.
Luego, juguetea en la zona anal con los dedos, movimientos circulares suaves, y ENTONCES pasas a la boca.
Hazte multitarea sexual
Mientras das el beso negro, puedes (y debes) estimular otras zonas:
- Si tu pareja tiene vulva: Masajea su clítoris con los dedos o usa succionador de clítoris y penetra su vagina con los dedos. Una combinación 100% ganadora.
- Si tu pareja tiene pene: Trabaja sus estículos y el pene con las manos. Masajea despacio para que se deje llevar. Ve de menos a más, aumentando la intensidad según suba la excitación. Y no tengas miedo de PREGUNTAR qué le está gustando más.
Las mejores posturas para disfrutar de un anilingus
A cuatro patas (el clásico)
Quien recibe se pone a cuatro patas o se apoya en el borde de la cama con el pecho y deja las piernas en el suelo.
Quien da se arrodilla detrás. Acceso total, visibilidad perfecta.
Boca arriba con cojines
Para más comodidad: quien recibe se tumba boca arriba con un par de cojines bajo las caderas, elevando la zona. Esto da buen acceso al ano Y a los genitales para estimulación simultánea.
Facesitting (para los atrevidos)
La postura del morbo máximo: quien da se tumba boca arriba y quien recibe se sienta sobre su cara, dando la espalda. Así controla el ritmo, la presión y la intensidad.
Cuando es una mujer quien se sienta, se llama "la silla de la reina" (y tiene TODO el sentido del mundo).
Riesgos reales del beso negro(sin alarmismos)
Seamos realistas: el beso negro, como cualquier práctica sexual, tiene sus riesgos. Pero con información y precauciones, se minimizan casi todos.
Infecciones de transmisión sexual
Sin protección, el anilingus puede transmitir:
- Hepatitis A, B y C
- VPH (puede causar verrugas en la garganta)
- Herpes
- Sífilis (a través de chancros)
- Gonorrea
- Clamidia
- Parásitos intestinales
El riesgo de VIH es bajo, pero aumenta si hay sangre (por ejemplo, tras penetración anal o fisting reciente).
Solución:
Barreras de látex si no estáis 100% seguros del estado de salud sexual mutuo. Y chequeos regulares si tenéis una vida sexual activa con varias parejas.
Infecciones gastrointestinales
Bacterias tipo E. coli, salmonela y varios parásitos pueden estar presentes incluso con buena higiene.
Solución: Limpieza previa, barreras de protección, y no pasar del ano a la boca de forma descuidada.
Desmontando mitos sobre le beso negro
"El beso negro es guarro": Con higiene previa, no hay nada inherentemente sucio. Aunque te pueda sorprender, tenemos muchas más bacterias en la boca que en el ano. Es cuestión de preparación y actitud.
"Es solo para gays": LOL. El beso negro lo disfrutan personas de TODAS las orientaciones. El placer no entiende de etiquetas.
"Si un hombre lo recibe es menos masculino": Esta idea es tan ridícula que ni merece debate serio. Las terminaciones nerviosas no tienen género, cielo.
"Hay que meter la lengua muy dentro": NO. Las terminaciones nerviosas están en el exterior. No hace falta convertirte en un taladro humano.
¿El beso negro es para ti?
Solo tú puedes responder eso. Si sientes curiosidad, si la idea te pone, si quieres explorar con tu pareja... probablemente merezca la pena intentarlo. Pero si en algún momento te sientes incómodo, si no te gusta o simplemente no es lo tuyo, está PERFECTAMENTE BIEN parar.
No tienes que hacer algo solo porque "está de moda", " a tu pareja le encanta" o porque "todo el mundo lo hace". Tu sexualidad es tuya, y tú decides qué explorar y qué no.
Para terminar me gustaría recalcar que el beso negro puede ser una experiencia increíblemente placentera, íntima y excitante en tus relaciones sexuales. Requiere confianza, comunicación y un poco de atrevimiento para dejar atrás los prejuicios. Pero para quienes se animan (con las precauciones necesarias), puede abrir una dimensión de placer totalmente nueva.
Recuerda:
- Higiene sí, pero sin paranoias
- Protección en relaciones de riesgo (no es opcional)
- Comunicación constante (lo más sexy que hay)
- Respeto absoluto por los límites
- Y sobre todo: ganas de DISFRUTAR
En dulcespecados.com creemos que el placer no tiene por qué llevar etiquetas ni cargas morales innecesarias. Explora, descubre, disfruta... y sobre todo, hazlo con libertad y responsabilidad.
El placer no tiene por qué llevar etiquetas ni cargas morales. Explora, descubre, disfruta... y hazlo con libertad, responsabilidad y muchas ganas. ¿Te animas? El único requisito es hacerlo con ganas, respeto y mente abierta. Lo demás viene rodado. ??
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