Shunga: cosmética erótica fabricada en Canadá

Shunga Erotic Art nació en Montreal en 1988 y fabrica el cien por cien de su producción en Canadá. Es una de las pocas marcas del sector que controla toda su cadena, y eso se nota en la calidad de las formulaciones y en la constancia de los aromas de una tanda a otra.

Su especialidad son los aceites, las velas y todo lo que convierte un masaje en algo más. En Dulces Pecados tienes la gama completa con envío discreto en 24-48 horas.

Qué encontrarás en la gama Shunga

Aceites de masaje

Su producto estrella. Aceites comestibles con sabores como frambuesa, caramelo o sorbete de medianoche, en formatos de 100 y 240 ml. Hay versiones con efecto calor y una línea orgánica certificada.

Velas de masaje

Velas cuya cera se funde en un aceite tibio apto para la piel. El truco está en el punto de fusión, muy por debajo del que quemaría, así que se puede verter directamente. En aromas como lavanda, mango o island blossoms, en formato de 170 ml.

Lubricantes Toko

Su gama de lubricación, con versiones de base agua con aroma, orgánica natural y de silicona. Puedes verlos junto al resto de lubricantes de la tienda.

Afrodisiacos y sprays

Sprays retardantes para él y la línea Waves de sprays orales con sabor, en formatos pequeños de 20 ml.

Cremas y pinturas corporales

Cremas de masaje de 200 ml y pinturas corporales comestibles, con combinaciones como fresas y cava.

Polvos de masaje

La línea Body Power, con kits de polvos comestibles en coco, fresa o mango, aplicados con brocha. Es de lo más original del catálogo.

Kits

Sets que combinan varios productos con presentación cuidada, como el Jardín de Edo o el Secret Geisha. Son su formato de regalo.

Masajeadores

Una pequeña línea de masajeadores íntimos, la única parte de su catálogo que no es cosmética.

Antes de usarlos

Los aceites de masaje de Shunga son comestibles, pero no son lubricantes: no están formulados para uso interno ni son compatibles con preservativos de látex. Para eso está la gama Toko.

Las velas hay que dejarlas arder unos minutos hasta formar una capa de aceite antes de verterlas, y comprobar siempre la temperatura en el dorso de la mano.